Los padres ante una posible anorexia nerviosa femenina. ¿Cómo sospecharlo?, ¿qué hacer?

La prevención de la anorexia nerviosa es fundamental

El mejor tratamiento de la anorexia nerviosa en la pubertad y la adolescencia es su detección precoz

Da la impresión de que todo el mundo sabe lo que es una anorexia nerviosa. La inmensa mayoría nos contestará que se trata de una enfermedad en la que una adolescente (solo abordo aquí la anorexia nerviosa femenina) restringe la cantidad y variedad de alimentos con la intención de perder peso. Y esto, que no es totalmente erróneo, es una mínima parte de la complejidad del problema.

En primer lugar, no hay dos pacientes iguales a pesar de las apariencias clínicas. Tras una adolescente que inicia un patrón conductual de restricción alimentaria con el objetivo de perder peso, se “esconde” una amplísima variedad de perfiles psicológicos y motivacionales que son imprescindibles clarificar si realmente deseamos ayudarla terapéuticamente. En segundo lugar, nos encontraremos con la misma variedad de familias a las que es necesario implicar durante todo el proceso de tratamiento.

Me limitaré a describir brevemente los dos perfiles más frecuentes.

  1. Perfiles psicológicos.

– Hay pacientes con un perfil claramente histriónico, entendiendo por ello una adolescente necesitada de afecto, de ser el centro de atención, ser admirada por su iguales. Viven con angustia la indiferencia y el rechazo, real o imaginario.  Emplean habitualmente técnicas de seducción para mantener vínculos con su entorno social, vínculos por otra parte muy superficiales que nunca llegan a satisfacerla plenamente. Emocionalidad excesivamente voluble con grandes altibajos.

Cuando estas adolescentes se enfrentan a los inevitables cambios corporales  propios de la pubertad, están permanentemente autoevaluándose y comparándose con las líderes del grupo según los propotipos culturales. Se muestran urltrasensibles a los cambios relacionales propios de esta edad. Su permanente insatisfacción también se reflejará sobre su corporalidad que, conjuntamente, con la presencia de los problemas de la sexualidad propios de este perfil, se enfrentan a una situación de riesgo peligroso que, no en pocas veces, les conducirán a tomar medidas de restricción alimentaria, si creen que con ello los demás se “fijarán” en ella.

Un perfil narcisista y obsesivo. No hay nada tan difícil para una persona que convivir con un gran aprecio por sí misma, a la vez que se muestra insegura y temerosa ante un probable fracaso. Son  adolescentes con grandes proyectos personales, perfeccionistas y extremadamente autoexigentes. Necesitan permanentemente neutralizar la inseguridad, aunque para ello deban establecer un estilo de vida sumamente rígido y espartano. Su incertidumbre da lugar a que vivan prácticamente para ello, necesitan objetivar los éxitos tomando como referentes a los demás, como mecanismo de defensa frente a la inseguridad y la duda. Todo tiene que ser perfecto y ceñirse al plan que ellas han establecido. Para ellas no existe los grises, o es blanco o es negro. Tienen una gran capacidad de autocontrol. Suelen ser adolescentes que destacan en sus estudios, son un modelo para los padres. Su sexualidad pasa a un segundo plano. Son adolescentes reservadas que muchas veces traduce una clara dificultad para expresar sus emociones (alexitmia).

Los cambios corporales propios de la pubertad incrementa en ellas la inseguridad. Es una situación que no controlan y que se encuentra a expensas de la evaluación de los demás. Aparecen las influencias del medio, los prototipos sociales en relación a la imagen corporal.

Esta toma de conciencia despierta en ellas la necesidad de una perfección, muchas veces infundada e irracional, que les lleva a la necesidad de controlar la ingesta si se perciben con una corporalidad no acorde con su valoración positiva sobre la misma (valoración que, en la mayoría de la veces, subyace más en su mente que en lo observado realmente). Seguirán un plan con la misma rigidez que aplican al resto de sus actividades diarias. Se mostrarán inflexibles y ejercerán un autocontrol extremo, la mayoría de la veces irracional, sobre la ingesta de alimentos y la realización de ejercicio.

2. La supervisión de los padres

¿Reconozco a mi hija en alguno de los perfiles descritos?. Si fuera así, tienen un motivo más para estar vigilantes frente a la aparición,  en un momento dado, de algunos de los aspectos que enumeramos a continuación. Muchas veces los padres intentamos defendernos negando la evidencia muy especialmente cuando nuestra hija podría ser considerada como modelo.

  1. Comentarios negativos sobre su cuerpo o alguna parte del mismo.
  2. Comentarios negativos sobre la ropa.
  3. Interés, o incremento del mismo, sobre actividades deportivas, danza, artes marciales, etc.
  4. Muestra malestar durante las comidas con comentarios sobre la cantidad o calidad de las mismas.
  5. Comienza a observarse en el espejo con una frecuencia anormal y sin necesidad aparente.
  6. Suele pesarse con más frecuencia de lo normal.
  7. Le molesta los comentarios sobre estos cambios que ustedes han observado e intentará justificarlos.
  8. La horas de la comida son cada vez más complicados, generando situaciones impensables hace tan solo unos meses.
  9. Tiende a irse a su habitación cuando termina de comer.
  10. Bebe más agua de lo normal.
  11. Se interesa por la alimentación y por las calorías que contienen.
  12. Ha comenzado a comer más lentamente de lo normal y trocea los alimentos excesivamente.
  13. Comienza a rechazar determinados alimentos, especialmente los fritos, las grasas y los hidratos de carbono. Argumentará que solo pretende comer más sano o que le sienta mal.
  14. Se comienza a ver que su peso está disminuyendo, algo que negará con total seguridad.
  15. Hablarle sobre estos cambios, supondrá una bronca familiar durante la que ella negará cualquier evidencia y culpará a los padres de la pérdida de confianza.
  16. Negará rotundamente cualquier problema con la alimentación.
  17. Si se le plantea consultar con algún profesional, lo más probable es que se niegue. No es raro que diga frases como ¡Yo no estoy loca!, ¡vosotros sois lo que deberíais consultar!.
  18. Observar detenidamente si ha establecido contactos con webs, foros, grupos de whatSapp o de Instagram u otros medios que versen sobre alimentación, trastornos alimentarios, o como infringirse autolesiones para incrementar el autocontrol.

Estos son los primeros pasos, los primeros  signos de alerta que los padres deberían tener en cuenta. Ante la duda, siempre es mejor consultar. Una vez que el problema alimentario se ha consolidado clínicamente, el tratamiento es largo y muy costoso psicológicamente. En esta enfermedad se cumple, mejor que ninguna otra, el dicho de que “más vale prevenir que curar”

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