Pro-ana y Pro-mía, el catecismo de una secta religiosa que promete ser princesas

Las princesas de un reino perverso

Pro-Ana, Pro-mia, dos enemigos de la pubertad y la adolescencia, una auténtica secta con un dios llamado cuerpo y una liturgia apropiada que conduce a la autodestrucción 

Ana, Mía, Princesa, Pro-Ana, Pro-Mía, son algunos términos con los que, desde la década de los noventa,  se vienen identificando una serie de espacios online, tan perversos como insanos, para mantener atrapados a los adolescentes en la anorexia nerviosa. Funcionan como una secta religiosa, cuyo dios no es otro que el cuerpo. Solo a él rinden culto a través de una elaborada liturgia que nos reafirma cada vez más en una mentira que los puede conducir a la enfermedad y destrozar su futuro como personas.

No he vuelto a realizar una búsqueda en Internet sobre webs que promuevan la anorexia nerviosa desde 2004. Mi “despreocupación” por este asunto se debió al hecho de que mi actividad  profesional pasó de ocuparme del Programa de Trastornos Alimentarios (TCA) al de el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH).

Sin embargo, he vuelto a consultar este fin de semana movido por la información que una paciente de 16 años con anorexia nerviosa me refirió durante la sesión de psicoterapia.  Me describió una situación que, aunque sospechaba, no dejó de provocarme una cierta incredulidad. ¡No podía ser que existieran en la red impunemente tantas y tan variadas formas de acceder a webs, foros, WhatSapp, Facebook, Instagram, etc en las que se te ofrecen miles de trucos para mantener tu ENFERMEDAD!. ¡Ningún responsable parece ocuparse de esta situación que tanto daño sigue produciendo en la adolescencia!. Extraño en un mundo en donde se penalizan determinados mensajes, cerrando webs y perfiles por parte de los que controlan las redes sociales,  y que sin embargo, un tema como la propaganda pro-anorexia y pro-bulimia pudieran permanecer impunes. Pues, así es.

Si introducimos en el buscador de Google las palabras clave “pro Ana” Pro Mía”, saldrá en primera posición una web que recibe miles de visitas en la que se difunde un listado de 26 recomendaciones para las enfermas con anorexia nerviosa con el objetivo de seguir manteniéndose enfermas (para ellas, llegar a ser princesas; para ellos, llegar a ser príncipes) . A continuación, otras 22 para que las enfermas de bulimia nerviosa puedan hagan lo propio.  También nos recomienda que se proporcionen los teléfonos para continuar en grupos de WhatSapp, por si la web fuera cerrada por alguna autoridad o por algunos hackers que, voluntariamente, se dedican a bloquearlas.

INFORMACIÓN PARA LOS PADRES

Ante la más mínima sospecha de que nuestra hija y, en menor frecuencia, nuestro hijo adolescente  pueda presentar algún problema con la comida y su imagen corporal – antesala de un futuro trastorno de la conducta alimentaria -, lo primero que debemos observar es la utilización por parte de nuestros hijos de algunas palabras clave que sirven como consigna para identificarse: princesa, príncipe, ana, mía, Alisa, wannabe, thinspo, etc, vocabulario que traduce una posición vital, un estilo de vida, que las atrapa de forma cada vez más irreversible en la enfermedad.

Consejos para los padres que sospeche que sus hijas/os presentan el inicio de una conducta anoréxica restrictiva, y que los padres debería supervisar en sus hijos adolescentes, especialmente si estos comportamientos son nuevos:

  1. Siempre lleva una botella de agua. Comienza a beber de forma inhabitual.
  2. Bebe agua antes de la comida. Durante la misma, bebe en cada bocado.
  3. Toma chicle o fuma a lo largo del día, cuando antes no era habitual.
  4. Observar si bebe vinagre en la creencia que puede para acelerar el metabolismo.
  5. Lleva siempre consigo una foto, especialmente durante la comida, en la que tenía un peso con el que ella se sentía mal.
  6. Se lava los dientes con más frecuencia de lo habitual.
  7. Suele llevar algo para hacerse daño y así controlar los momentos en los que siente hambre.
  8. Restringe la comida muy especialmente por la tarde y en la cena.
  9. Comienza a tomar té verde, cola de caballo y piña, debido a sus propiedades diuréticas.
  10. A veces se le observa absorta y con algunos “rituales”: mira fotos, se da pequeños paseos, dedica excesivo tiempo a estudiar, con la intención de distraerse.
  11. Utiliza cinturones más apretados de lo recomendable en la creencia que resalta la estrechez de la cintura y aprieta el estomago.
  12. A veces, cuando no pueden superar el hambre, si ingieren algún alimento, lo mezclan con jabón que facilite el vómito y que, además, produzca un reflejo condicionado que haga aversivo el alimento en una próxima ocasión.
  13. Supervisa su actividad en foros, grupos de WhatSapp y Redes Sociales en general, ya que suelen utilizar estos medios de forma habitual para pedir consejos.
  14. Suelen cambiar el vestuario: ropa ancha cuando salen a la calle y más ceñida en cuando están solas.
  15. Si tienen la costumbre de comer en familia, observe si presenta conductas tendentes a demorar su incorporación a la mesa.
  16. Siempre comienza por la ensalada, apartando los alimentos con grasa e hidratos de carbono.
  17. Adornan su habitación con modelos o personajes sumamente delgados/as.
  18. Comienza a observar de forma obsesiva las calorías de todos los alimentos antes de ingerirlos.
  19. Utilizan el engaño para evitar comidas: “he comido en casa de …”, “es que me duele un poco el estomago”, etc..

Las visitas al cuarto de baño se incrementan, también los momentos de aislamiento que suelen utilizar para realizar ejercicio.

NO OLVIDEN QUE NO HAY MEJOR TRATAMIENTO QUE LA PREVENCIÓN Y ACTUAR A TIEMPO.

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