Anorexia nerviosa y bulimia nerviosa y orientación homosexual.

Orientación sexual y riesgo par los trastornos alimentarios

La orientación homosexual en hombres actúa como factor de riesgo para la anorexia y la bulimia

Aunque siempre se ha mencionado la mayor prevalencia de trastornos alimentarios en hombres con orientación homosexual,  uno de los trabajos pioneros que investiga,  siguiendo una metodología científica, la homosexualidad como un factor que incrementaría el riesgo para padecer un trastorno alimentario en la anorexia nerviosa masculina, es el de Siever, MD 1 publicado en 1994. El autor relaciona esta mayor vulnerabilidad, no tanto con la orientación homosexual, como con el hecho de que los adolescentes y jóvenes homosexuales son más sensibles a los estereotipos socioculturales sobre la corporalidad que la población heterosexual.

Los padres ante una posible anorexia nerviosa femenina. ¿Cómo sospecharlo?, ¿qué hacer?

La prevención de la anorexia nerviosa es fundamental

El mejor tratamiento de la anorexia nerviosa en la pubertad y la adolescencia es su detección precoz

Da la impresión de que todo el mundo sabe lo que es una anorexia nerviosa. La inmensa mayoría nos contestará que se trata de una enfermedad en la que una adolescente (solo abordo aquí la anorexia nerviosa femenina) restringe la cantidad y variedad de alimentos con la intención de perder peso. Y esto, que no es totalmente erróneo, es una mínima parte de la complejidad del problema.

En primer lugar, no hay dos pacientes iguales a pesar de las apariencias clínicas. Tras una adolescente que inicia un patrón conductual de restricción alimentaria con el objetivo de perder peso, se “esconde” una amplísima variedad de perfiles psicológicos y motivacionales que son imprescindibles clarificar si realmente deseamos ayudarla terapéuticamente. En segundo lugar, nos encontraremos con la misma variedad de familias a las que es necesario implicar durante todo el proceso de tratamiento.

ALMERÍA Y LA UNIDAD DE TRASTORNOS ALIMENTARIOS DE CIUDAD REAL

Las paseralas favorecen los TCA

Joaquín Díaz Atienza, MD

taEl día de los Santos Inocentes apareció en la “Tribuna de Ciudad Real” una noticia relacionada con el tratamiento de los trastornos alimentarios, anorexia, bulimia y otros. La unidad de trastornos alimentarios (UTA) de Ciudad Real fue creada, si no recuerdo mal, hacia el año 1996 (dirigida por el Dr. Luís Beato), poco antes de la creada en Almería (diciembre de 1999). Si exceptuamos la unidades “históricas” del Hospital Clínico de Barcelona (dirigida por el Prof. Josep Toro y la del Hospital del Niño Jesús de Madrid y dirigida por el Dr. Morandé, tanto Ciudad Real como la de Almería, fuimos pioneros.

Nuestra experiencia en Almería fue bonita y útil mientras duró. Pero en nuestra Andalucía no siempre se respeta lo que va bien, sino lo que políticamente interesa.

Pro-ana y Pro-mía, el catecismo de una secta religiosa que promete ser princesas

Las princesas de un reino perverso

Pro-Ana, Pro-mia, dos enemigos de la pubertad y la adolescencia, una auténtica secta con un dios llamado cuerpo y una liturgia apropiada que conduce a la autodestrucción 

Ana, Mía, Princesa, Pro-Ana, Pro-Mía, son algunos términos con los que, desde la década de los noventa,  se vienen identificando una serie de espacios online, tan perversos como insanos, para mantener atrapados a los adolescentes en la anorexia nerviosa. Funcionan como una secta religiosa, cuyo dios no es otro que el cuerpo. Solo a él rinden culto a través de una elaborada liturgia que nos reafirma cada vez más en una mentira que los puede conducir a la enfermedad y destrozar su futuro como personas.

No he vuelto a realizar una búsqueda en Internet sobre webs que promuevan la anorexia nerviosa desde 2004. Mi “despreocupación” por este asunto se debió al hecho de que mi actividad  profesional pasó de ocuparme del Programa de Trastornos Alimentarios (TCA) al de el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH).